KALIKENYO ROCK 2018: Sábado

Última jornada del Kalikenyo Rock 2018 y probablemente la que mostraba un cartel más potente, con lo mejor del punk nacional y algún ramalazo internacional. Además durante esa jornada se estrenó el escenario Kali Arranke, destinado al hardcore y al metal.

Precisamente en ese nuevo espacio empezó nuestra jornada. El escenario estaba situado en el Parc de l’Alegria de Juneda, el cual quedaba bastante lejos del recinto principal, lo cual fue en detrimento de la afluencia de público. Era muy difícil (y cansado) alternar ambos escenarios, por lo que la gente optó mayoritariamente por quedarse en el principal durante casi toda la tarde.

En el Kali Arranke vimos primero a Hamlet. Aplastantes y furiosos como siempre, sin pelos en la lengua y haciendo un repaso de lo más destacado de sus 30 años de carrera. Una pena que a las cinco de la tarde aún no hubiera demasiado ambiente. Aún así, Molly y compañía sonaron igual de contundentes. Deberían haber estado en el escenario principal y a una buena hora.

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Hamlet

Justo al terminar el bolo de Hamlet nos fuimos corriendo colina arriba para ver a La Banda Trapera del Río. Aunque los años no perdonan, la formación se presentó engrasada y en mejor forma que cuando los vimos el pasado invierno en el Adictes Fest. Con el bueno de Morfi ejerciendo de maestro de ceremonias, la Trapera desgranó clásico tras clásico: La Regla, Curriqui de barrio, Padrenuestro o la emblemática Ciutat Podrida. Buen tanto para la organización al aprovechar esta reunión (quizás la última) de los de Cornellà.

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La Banda Trapera del Río

Llegaron las 7 y 20 de la tarde tuvimos que usar nuestro poder de omnipresencia para estar en dos escenarios a la vez: En el principal vimos a The Capaces y en el secundario a KOP. Estos últimos hicieron que el Kali Arranke se quedara pequeño, no cabía ni una aguja. El quinteto nos agarró y nos golpeó los tímpanos disparo tras disparo: Acció Directa, Revolta, Desalojos son Disturbios… Desde el escenario hasta la mitad de la pista se formó un mar de pogos en el que no se podía ni respirar. Brutalidad extrema. Tanto en directo como en estudio pasan por un gran momento y lo demostraron con creces en el Kalikenyo, dónde confirmaron que son una de las bandas más en forma del panorama actual.

Colina arriba tocaban The Capaces. Al coincidir con KOP perdieron bastante público, pero eso no los amedrentó. Con la salvaje Martillo al frente salieron con el cuchillo entre los dientes. Tienen un estilo único y bastante diferenciado de lo que solemos ver por Juneda, por lo que se agradeció algo de variedad. Ese punk con guitarras hard rockeras engancha en seguida, además sus temas suenan aún más salvajes en directo. De bien seguro que se llevaron algún seguidor nuevo del Kalikenyo.

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The Capaces

El resto de la noche la pasamos en el escenario principal, con la pena de perdernos a InMute y Angelus Apatrida que tocaban en el secundario. Mientras tanto, en el escenario grande aparecían El Último Ke Zierre ante un recinto que ya mostraba una buena entrada y que estaba totalmente entregado al quinteto de Castellón. Era la quinta vez que venían a Juneda, pero se entregaron como si fuera la primera, con razón son tan queridos por estas tierras. Se quedaron en el tintero algunos de sus temas más conocidos y prefirieron darle espacio a sus dos últimos discos, pero aun así no defraudaron. No fue el concierto más destacado del festival, pero EUKZ siempre cumplen.

Cuando anunciaron que The Baboon Show sería uno de los cabezas de cartel nos sorprendimos porque no teníamos nada claro que tuvieran tantos adeptos entre los asistentes del Kalikenyo. Puede que antes no los tuvieran, pero ahora sí. Vinieron, vieron y vencieron. El cuarteto hizo una selección de lo más destacado de su discografía y lo comprimieron en una hora de electricidad y desparpajo a raudales. Tienen un directo sin fisuras, con una frontwoman espectacular y unos instrumentistas más que sólidos. Su estilo a medio camino entre el punk y el hard rock pierde enteros en los festivales, son mucho mejores en una sala, pero sorprendieron a muchos y confirmaron lo que otros tantos pensábamos: esta banda no va parar hasta estar en la cima.

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Baboon Show

Soziedad Alkoholika eran los otros cabezas de cartel del sábado. Hacía tiempo que no pasaban por Lleida, por lo que había muchas ganas de verlos. Su concierto fue de menos a más. Empezaron con un repertorio muy centrado en sus dos últimos LPs, caracterizados por los sonidos thrash metal. Aunque no pararon de formarse pogos y circle-pits, este contundente inicio de concierto se hizo difícil de digerir, sobretodo porque el sonido no terminaba de acompañar y porque gran parte de la gente del Kalikenyo tiene unas preferencias más punk o hardcore. Es por eso que a mitad del repertorio, cuando el sonido mejoró y el setlist empezó a incluir temas más variados la cosa empezó a fluir. A fluir, o a aplastarnos. Porque a partir de entonces el bulldozer de S.A. nos hizo trizas hasta el último riff. Así sí.

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Soziedad Alkoholika

Non Servium también fueron in crescendo. Carlitos empezó con la voz algo cascada, hasta el mismo pidió disculpas, pero poco a poco fue perdiendo el miedo y supo sobreponerse. Además el resto de la banda lo apoyó de forma esplendida. No hicieron experimentos, tocaron lo que sus fans querían y así consiguieron una comunión total con la gente: El espíritu del Oi!, Torpedo, A.C.A.B, Todos al suelo…  Probablemente el grupo que mejor supo ganarse al público, tanto por buena ejecución como por camaradería con los presentes. Además nos deleitaron con colaboraciones con KOP i Arkada Social. Pese a las dudas iniciales, este fue el mejor concierto que les hemos visto dar en sus últimas visitas por Lleida.

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Non Servium

Arkada Social llegaron a Juneda con nuevo disco bajo el brazo y con la etiqueta de grupo revelación de la edición pasada. Su street-punk consiguió que muchos se quedaran en el recinto pese a llevar 3 largos días de fiesta y seguro que no se arrepintieron. Sonaron frescos, pero a la vez contundentes, tocando casi sin interrupciones. Contaron también con la colaboración de Non Servium y con la de las primeras filas, las cuales no dejaron de cantar tanto en euskera como en castellano. Esperemos que vuelvan pronto por Lleida, o al menos que vuelvan para la próxima edición del Kalikenyo.

El festival se cerró con Skakeitan, una joven banda que fusiona el ska, el punk y algo de reggae para conformar un sonido bastante atractivo. El problema fue que empezaron algo nerviosos y desorganizados, además de tener que hacer frente a un público cada vez más escaso. Fueron recuperando la compostura a medida que el concierto avanzaba y aún hicieron bailar a los más irreductibles.

Pese a las dificultades que tuvimos para conseguir nuestra acreditación de prensa, hemos de reconocer el buen trato que nos brindó la organización a lo largo de los 3 días. Pocos festivales se hacen con tanto cariño cómo el Kalikenyo Rock, por lo que esperamos que puedan seguir muchos años más al pie del cañón. Nos vemos el año que viene.

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Genís Casanovas Esteve y David Robles

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